miércoles, 22 de septiembre de 2021

EMERGENCIAS TOXICOLOGICAS





Los servicios de urgencias deben estar preparados para recibir pacientes con cuadros clínicos confirmados o con sospecha de intoxicación, eventos traumáticos, intoxicaciones por drogas de abuso y eventos delictivos o suicidas asociados con sustancias tóxicas. 

El abordaje de este tipo de pacientes requiere especial cuidado para llegar a un diagnóstico y tratamiento adecuados que garanticen el éxito de la intervención médica y paramédica, con el más alto sentido de respeto y responsabilidad durante el manejo de atención. 

Definición de toxicología: 
Es la ciencia que estudia los efectos nocivos producidos por los agentes físicos y químicos sobre los seres vivos y el medio ambiente. Estudia los mecanismos de producción de tales efectos, los medios para contrarrestarlos, los procedimientos para detectar, identificar, cuantificar dichos agentes y valorar su grado de toxicidad. 

Clasificación clínica de las intoxicaciones: Las intoxicaciones se clasifican de acuerdo con cuatro parámetros clínicos: 
1. La cantidad o dosis del tóxico. 
2. El lapso transcurrido entre la exposición al tóxico y el inicio del tratamiento. 
3. El grado de alteración del estado general. 
4. El grado de alteración del estado de conciencia.

1. Intoxicación aguda: Se caracteriza porque las manifestaciones clínicas aparecen generalmente en las primeras 48 horas después del contacto con el tóxico. La dosis o cantidad del tóxico es generalmente grande pero algunos como el cianuro, paraquat, aflatoxinas y fósforo blanco presentan cuadros agudos severos con pequeñas dosis. Se pueden presentar complicaciones. Las vías de penetración al organismo más frecuentes son la oral y la inhalatoria y con menos frecuencia la vía dérmica. Usualmente, son intoxicaciones de tipo accidental o por intentos de suicidio u homicidio. 

2. Intoxicación subaguda: Es aquella cuyas manifestaciones clínicas se presentan dentro de un periodo de 30 a 120 días. Algunos autores incluso permiten un margen de 180 días, pero es difícil precisar en qué momento termina este periodo y se convierte en crónica.

3. Intoxicación crónica: Las manifestaciones clínicas aparecen tardíamente, generalmente, después de 3 a 6 meses e incluso después de años. La dosis o cantidad del tóxico es pequeña pero continuada y con efecto acumulativo. En un alto porcentaje presentan secuelas a largo plazo; la frecuencia de complicaciones es baja. Las vías de penetración más frecuentes son la inhalatoria y la dérmica y con menos frecuencia la oral. Generalmente, son intoxicaciones derivadas de la exposición a tóxicos ambientales o de tipo ocupacional, por ejemplo, en exposición crónica a metales pesados e hidrocarburos. 

ESTABILIZACION CLINICA DEL PACIENTE INTOXICADO


El manejo inicial de un paciente intoxicado en el servicio de urgencias siempre se inicia con el sistema ABCD convencional, recordando que estos pacientes pueden presentar traumatismos asociados en su cuadro clínico. El manejo propuesto contiene los siguientes pasos: 

A. Vía aérea 
B. Respiración 
C. Circulación 
D. Alteración del estado mental 
E. Diagnóstico clínico 
F. Antídoto-terapia 
G. Descontaminación 
H. Potenciar eliminación 
I. Disposición 

A. Vía aérea: 
Posicionar al paciente y permeabilizar la vía aérea, evaluar su capacidad para proteger la vía aérea por medio de tos y reflejo nauseoso. Se debe succionar y limpiar la vía aérea de secreciones o elementos que la obstruyan; esto es importante en el manejo de inhibidores de colinesterasa. En el ABCD secundario, en caso de ser necesario, se debe asegurar la vía aérea con intubación endotraqueal. Se recomienda el uso temprano de naloxona para intoxicaciones por opioides y de flumazenil por benzodiacepinas con el fin de evitar la intubación.  

B. Respiración: 
Mantener permeable la vía aérea, observar movimientos torácicos, escuchar la respiración y sentir el flujo de aire. Si el paciente no respira se debe practicar respiración artificial con el dispositivo bolsa mascarilla. En caso que el paciente requiera intubación, verifique la adecuada ventilación y oxigenación y, posteriormente, si lo considera, confirme la posición del tubo por medio de rayos X. 
El paciente intoxicado puede presentar respiraciones lentas y superficiales, las cuales pueden estar asociadas a depresión del estímulo respiratorio central o puede presentarse con polipnea asociada a cianosis que indica insuficiencia respiratoria; además se debe examinar al paciente en busca de signos de broncoespasmo. En caso de polipnea también se debe considerar la posibilidad de acidosis metabólica y en estos casos es necesario realizar gases arteriales. 

C. Circulación: 
Se verifica si el paciente tiene pulso. En caso de encontrarlo débil o no tenerlo se debe iniciar monitoreo electrocardiográfico e identificar el ritmo y la frecuencia cardiaca, así como evaluar si presenta algún tipo de alteración (fibrilación ventricular, taquicardia ventricular sin pulso, actividad eléctrica sin pulso o asistolia) que requiera manejo específico de acuerdo con los algoritmos establecidos para cada una de estas situaciones (protocolos de ACLS).  Se debe recordar que la procainamida está contraindicada si se sospecha intoxicación por antidepresivos tricíclicos y la atropina es inefectiva en caso de intoxicaciones por beta-bloqueadores. Los pacientes que presentan hipotensión requieren control de arritmias y temperatura; en ellos la administración de líquidos endovenosos debe ser cuidadosa.

D. Alteración del estado mental: 
La valoración del estado de conciencia en el paciente intoxicado es importante y puede ofrecer orientación hacia el agente tóxico causal. Debe establecerse si el paciente se encuentra alerta, si responde a la voz de llamado, al dolor o si se encuentra inconsciente. Siempre se deben considerar y descartar otras causas orgánicas y en caso de trauma solicitar TAC cerebral.  
En el paciente adulto con alteración del estado de conciencia y con sospecha de intoxicación se recomienda el uso de 25 gr de Dextrosa IV (50 ml. dextrosa al 50%), en el caso en que no sea posible descartar hipoglicemia por medio de una glucometría, teniendo en cuenta siempre la administración conjunta de Tiamina 100mg IV o IM para prevenir el síndrome de Wernicke en pacientes con deficiencia de tiamina, dada la alta frecuencia de la alteración del estado mental originada por intoxicación por etanol. La administración de Dextrosa no se recomienda en pacientes con trauma craneoencefálico.  

 



 



Descontaminación Gastrointestinal


Emesis: 

En general, no es recomendable la provocación de emesis en el paciente agudamente intoxicado por vía oral, cuando se tenga disponibilidad de practicar un lavado gástrico. Actualmente no se recomienda el uso de Jarabe de Ipecacuana por el riesgo de broncoaspiración. 

La provocación de emesis está contraindicada en las siguientes situaciones: 
• Paciente con alteración del estado de conciencia, por el riesgo elevado de producir broncoaspiración. 
• Ingesta de cáusticos o corrosivos, por el riesgo de incremento de lesiones de la mucosa esofágica.
• Ingesta de hidrocarburos, por el riesgo de broncoaspiración y favorecimiento de neumonitis química. 
• Pacientes “mulas”. 

Solo en pacientes que han ingerido fósforo blanco “Totes” o “Martinicas” está indicada la provocación de emesis lo más rápido posible con el emetizante permanganato de potasio, por los efectos tóxicos severos de esta sustancia. 

Carbón activado: 
Se utiliza como elemento para limitar la absorción del tóxico y debe ser utilizado en cualquier ingesta tóxica, siempre y cuando esa sustancia tenga afinidad y sea adsorbida por el carbón activado. 

Se debe administrar en dosis de 1 gr/kg vía oral o por la sonda orogástrica después de realizar el último lavado gástrico con solución salina normal en solución al 25% (4 cc de agua por cada gramo de carbón activado). 

Se puede dar otra dosis adicional en caso de ingesta masiva del tóxico. En algunos es útil la administración repetida (cada 6 – 8 horas) dada la circulación enterohepática o liberación lenta de algunos compuestos como salicilatos, carbamazepina, antidepresivos tricíclicos, digitálicos, fenitoina y teofilina, entre otros. No usar en intoxicación por sustancias pobremente adsorbidas. 

INHIBIDORES DE LA COLINESTERASA 

Dentro de los plaguicidas inhibidores de la colinesterasa se encuentran los organofosforados y carbamatos, que ocasionan el 80% de las intoxicaciones por pesticidas en el mundo. 

Los organofosforados (OF): Son sustancias clasificadas químicamente como esteres, derivados del ácido fosfórico y ácido fosfónico utilizadas como plaguicidas para el control de insectos; son biodegradables, poco solubles en agua y muy liposolubles, su presentación más frecuente es en forma líquida. La intoxicación aguda por OF ocurre después de exposición dérmica, respiratoria u oral a estos plaguicidas.

Absorción, metabolismo y excreción: 
Los inhibidores de la colinesterasa se pueden absorber por todas las vías: oral (en intentos de suicidio principalmente y accidentalmente en niños), inhalatoria (en trabajadores agrícolas, fumigadores), dérmica (en trabajadores agrícolas y niños). También puede entrar por vía conjuntival, vaginal y rectal.

Mecanismo de acción: 
Los fosforados orgánicos y carbamatos tienen como acción principal la inhibición de la enzima acetil-colinesterasa, tanto la colinesterasa eritrocitíca o verdadera como la plasmática o pseudolinesterasa. Los organofosforados actúan por fosforilización enzimática originando una unión muy estable que se considera “irreversible”, mientras que los carbamatos actúan por carbamilación de la enzima y esa unión es más débil e inestable, lo que la hace reversible. 

La acetilcolina es el sustrato natural de la enzima acetil colinesterasa, es un transmisor primario neuro-humoral del sistema nervioso y es necesario para la transmisión del impulso entre: • Fibras preganglionares y postganglionares del sistema nervioso autónomo, simpático y parasimpático. • Nervios parasimpáticos postganglionares (colinérgicos) y efectores, tales como células secretoras, músculo-estriado y músculo-cardiaco. • Nervios motores y terminaciones motoras del músculo estriado.

Dosis tóxica: 
Depende de la potencia del organofosforado o carbamato y de muchos otros factores como la vía y el tiempo de exposición. Es importante conocer la categoría toxicológica del compuesto involucrado para determinar junto con la cantidad ingerida o absorbida por las diferentes vías, la severidad del cuadro clínico y, por lo tanto, tomar las medidas terapéuticas adecuadas. 

Se presenta un deterioro progresivo estableciéndose el cuadro de un síndrome colinérgico agudo cuyas manifestaciones agudas pueden ser de tres tipos: muscarínicas, nicotínicas o de sistema nervioso central según los receptores colinérgicos correspondientes. 

. Síndrome Muscarínico: Visión borrosa, miosis puntiforme que puede llegar a paralítica, lagrimeo, sialorrea, diaforesis, broncorrea, bronco-espasmo, disnea, vómito, dolor abdominal tipo cólico, diarrea, disuria, falla respiratoria, bradicardia. 

Síndrome Neurológico: Ansiedad, ataxia, confusión mental, convulsiones, colapso, coma, depresión cardiorespiratoria central. 

• Síndrome Nicotínico: Midriasis inicial, calambres, mialgias, fasciculaciones musculares. La visión borrosa se presenta en el paciente con inhibición paulatina de las colinesterasas, ocasionada por contactos continuados con el tóxico. La miosis es un signo característico en intoxicaciones por organofosforados o carbamatos, pero puede presentarse inicialmente midriasis en la fase primaria de la intoxicación, ocasionada por una liberación de adrenalina endógena, o en la fase final de la intoxicación por acción nicotínica o parálisis muscular la cual es premonitoria de muerte. 



BIBLIOGRAFIAS
1. Universidad de Virginia. Consultar: www.healthsystem.virginia.edu/UVAHealth/adult_nontrauma_sp/foodpois.cfm - 21k. 

2. Cadena de Custodia. Nuevo Código de Procedimiento Penal, 2005. 

3. Patiño N. Guía Académica. El Laboratorio de Toxicología. En línea: www.revmed.unal.edu. co/revistafm/ 

4. Gómez Serranillo, P.; Carretero, E.; Villar, A. (1994). Phytochem. anal. 5:1, 15-18. Analysis of poppy straw asn poppy straw concentrate by reversed-phase HPLC. 

5. Musshoff, F. Daldrup, T. and BONTE, W. (1993). Journal of chromatography biomedical applications 619:2. Gas-chromatographicmass spectrometric screening procedure for the identification of formaldehyde-derived tetrahidroisoquinolines in human urine. 

6. Shankar V., DamodaranC., and Ghandra Sekharan P., ”Isolation of alkaloids and glycosides from tissue following enzymatic digestion.” Forensic Science International 37:243-248 (1998). 

7. Flanagan,R.A Braithwaite y colaboradores, Basic Analytical Toxicology, International Programme on chemical safety, World Health Organization, Geneva, 1995, pag 43,77,78,79





































































































































 

martes, 31 de agosto de 2021

Enfermedades infecciosas

 



 

Las enfermedades infecciosas son trastornos causados por organismos, como bacterias, virus, hongos o parásitos. Muchos organismos viven dentro y fuera de nuestros cuerpos. Normalmente son inofensivos o incluso útiles. Pero bajo ciertas condiciones, algunos organismos pueden causar enfermedades.

Algunas enfermedades infecciosas pueden transmitirse de persona a persona. Algunas son transmitidas por insectos u otros animales. Y puedes contagiar a otras personas consumiendo alimentos o agua contaminados o estando expuesto a organismos en el medio ambiente.

Los signos y síntomas varían dependiendo del organismo causante de la infección, pero a menudo incluyen fiebre y fatiga. Las infecciones leves pueden responder al reposo y a los remedios caseros, mientras que algunas infecciones potencialmente mortales pueden requerir hospitalización. 

                                         Inmunoglobulina (anticuerpos)

Las inmunoglobulinas (anticuerpos) son proteínas de importancia vital que circulan en el torrente sanguíneo y realizan una amplia variedad de funciones. Influyen notablemente sobre el equilibrio de nuestro sistema inmunitario.

El tipo predominante de anticuerpo en la sangre humana es la inmunoglobulina G (IgG). Sus funciones más importantes son neutralizar y eliminar los virus y las bacterias que penetran en el organismo, los productos del metabolismo bacteriano (toxinas) y las sustancias producidas en el marco de procesos inflamatorios o la destrucción celular. 

Gracias a su estructura, la IgG es capaz de unirse a receptores (lugares de unión) en la superficie de las células sanguíneas o a ciertas células de órganos y de influir sobre el comportamiento de estas células. De este modo se regula su proliferación y maduración así como la actividad de las células de nuestro sistema inmunitario. 

Deficiencia de anticuerpos

La deficiencia de anticuerpos es una manifestación del deterioro en la maduración o la función de los linfocitos en la sangre. Las células no reaccionan o lo hacen de forma inadecuada a los patógenos invasores, y el sistema inmunitario es incapaz de mantener una concentración normal de anticuerpos en la sangre.

La consecuencia es la aparición de infecciones recurrentes y en ocasiones potencialmente letales, así como la producción de trastornos en la función de determinados órganos. Una consecuencia particularmente característica es un incremento de la susceptibilidad a las infecciones bacterianas. La curación de heridas y la regeneración de tejidos pueden también deteriorarse debido a la inducción de reacciones inflamatorias por falta de mecanismos inhibidores.

CITOCINAS 

Las citocinas son un grupo de proteínas y glucoproteínas producidas por diversos tipos celulares que actúan fundamentalmente como reguladores de las respuestas inmunitaria e inflamatoria. Asimismo, intervienen como factores de crecimiento de distintas células, entre las cuales y de forma destacada, las células hematopoyéticas. 

Las citocinas actúan como reguladores sistémicos a concentraciones del orden de nano o picomoles, modulando la actividad de un amplio espectro de tipos celulares que, en general, es bastante superior al de las hormonas. 

Por otro lado, las citocinas pueden actuar como factores de crecimiento locales, a través de un mecanismo autocrino (sobre la propia célula), paracrino (sobre una célula vecina), yuxtacrino (implicando interacciones intercelulares) o retrocrino (a través de formas solubles de ciertos receptores de membrana). 

INMUNODEFICIENCIA 

La inmunodeficiencia es un estado patológico en el que el sistema inmunitario no cumple con el papel de protección que le corresponde dejando al organismo vulnerable a la infección. Las inmunodeficiencias causan a las personas afectadas una gran susceptibilidad a padecer infecciones y una mayor prevalencia de cáncer. Mas de 150 síndromes han sido descritos desde entonces. 

Inmunodeficiencias primarias 

El área de las inmunodeficiencias primarias (IDPs) ha mostrado un gran avance en los últimos años, en especial con el desarrollo de diversas técnicas que han permitido relacionarlas con sus causas genéticas. La incidencia de las inmunodeficiencias 1ªs es muy variable: una de las IDPs mas frecuentes es el déficit selectivo de IgA, con un incidencia estimada de 1/300.En el otro extremo, se estima que la incidencia de la enfermedad granulomatosa crónica es alrededor de 1/200000. 

En general, la mayor sospecha de la existencia de una IDP surge frente a un paciente con infecciones recurrentes. En el área pediátrica, la mayor causa subyacente frente a un niño que consulta por infecciones recurrentes, es que se trate de un niño sano en que se sobreestima el número de infecciones y éstas son las normales para su edad y condiciones de vida (varios hermanos, asistencia al Jardín infantil etc.). 

Inmunodeficiencias secundarias 

Edades extremas de la vida 

Los prematuros constituyen un grupo de riesgo conocido de “estado” inmunodeficiente. Ello se debe fundamentalmente a que carecen por un lado de órganos linfoides secundarios maduros, y por otro lado, dada su prematurez, no alcanzan a lograr un nivel adecuado de IgG por traspaso materno antes de las 32 semanas de gestación. También se han descrito múltiples otros defectos inmunológicos, como pobre respuesta de memoria a las vacunas, función de neutrófilos disminuída, menor producción de citoquinas y componentes del complemento, etc. 

Malnutrición 

La desnutrición calórico-proteica es la mayor causa a nivel mundial de inmunodeficiencia. Ella puede estar causada no sólo por la ingesta deficiente de alimentos, sino también por la caquexia resultante de una enfermedad oncológica. El defecto inmune mayormente involucrado es la menor producción de células T y también una menor funcionalidad. El déficit de micronutrientes contribuye a la alteración de las barreras mucosa, facilitando la entrada de diversos patógenos. Las condiciones gastrointestinales y renales que llevan a pérdida de proteínas, producen también efectos similares. 

Enfermedades metabólicas 

La Diabetes mellitus y la uremia (de causa renal o hepática) alteran la inmunidad. En la DM se altera frecuentemente la fagocitosis y la quimiotaxis como también la respuesta linfoproliferativa. Los pacientes urémicos presentan un riesgo 6 a 16 veces mas elevado de presentar tuberculosis. Se ha demostrado consistentemente alteración en la quimiotaxis y en la respuesta microbicida. La respuesta a vacunas no persiste mas allá de 6 meses, a pesar de vacunaciones repetidas. 

MENINGITIS BACTERIANA

La meningitis bacteriana es muy grave y puede ser mortal. La muerte puede ocurrir en tan solo unas pocas horas. La mayoría de las personas se recupera de la meningitis. Sin embargo, la infección puede tener como consecuencia discapacidades permanentes (como daño cerebral, pérdida auditiva y dificultades de aprendizaje).

Varios tipos de bacterias pueden causar meningitis. En los Estados Unidos, algunos de los principales causantes de meningitis son:

  • Streptococcus pneumoniae
  • Streptococcus del grupo B
  • Neisseria meningitidis
  • Haemophilus influenzae
  • Listeria monocytogenes

Estas bacterias también pueden asociarse a otra enfermedad grave, la septicemia. La septicemia es la respuesta extrema del cuerpo a una infección. Sin tratamiento oportuno, puede causar rápidamente daños en los tejidos, insuficiencia orgánica y la muerte. 

Causas

Las causas comunes de la meningitis bacteriana varían por grupo de edad:

  • Recién nacidos: Streptococcus del grupo B, S. pneumoniae, L. monocytogenes, E. coli
  • Bebés y niños: S. pneumoniae, N. meningitidis, H. influenzae tipo b (Hib), Streptococcus del grupo B
  • Adolescentes y adultos jóvenes: N. meningitidis, S. pneumoniae
  • Adultos mayores: S. pneumoniae, N. meningitidis, Hib, Streptococcus del grupo B, L. monocytogenes

Factores de riesgo

Ciertas personas tienen mayor riesgo de contraer meningitis bacteriana. Algunos factores de riesgo incluyen:

  • Edad: Los bebés tienen mayor riesgo de presentar meningitis bacteriana en comparación con las personas de otros grupos de edad. Sin embargo, las personas de todas las edades pueden presentar meningitis bacteriana. Consulte la sección anterior para ver qué bacterias afectan más comúnmente a cada grupo de edad.
  • Entorno del grupo: Las enfermedades infecciosas tienden a transmitirse donde se reúnen grupos grandes de personas. Algunos campus universitarios han notificado brotes de enfermedad meningocócica causada por N. meningitidis.
  • Ciertos problemas médicos: Existen ciertas afecciones, medicamentos y procedimientos quirúrgicos que ponen a las personas en mayor riesgo de contraer meningitis.
  • Trabajar con patógenos que causan meningitis: Los microbiólogos que están expuestos en forma rutinaria a las bacterias que causan la meningitis tienen un riesgo mayor de contraer la enfermedad.
  • Viajes: Los viajeros podrían estar en mayor riesgo de contraer la enfermedad meningocócica, causada por N. meningitidis, si van a ciertos lugares como los siguientes:
    • El “cinturón de la meningitis” en África subsahariana, en particular durante la temporada seca.
    • La Meca durante la peregrinación anual del hach y del umrah.    
Cómo se transmite

Generalmente, los microbios que causan la meningitis bacteriana se transmiten de persona a persona. Ciertos microbios, como la L. monocytogenes, pueden transmitirse a través de los alimentos.

La manera en que las personas transmiten los microbios depende a menudo del tipo de bacteria. También es importante saber que las personas pueden tener estas bacterias dentro de su cuerpo, o sobre él, sin que se enfermen. Estas personas son “portadoras”. La mayoría de los portadores nunca se enferman, pero pueden transmitir las bacterias a los demás.

A continuación, hay algunos ejemplos de las maneras más comunes en que las personas transmiten estas bacterias entre sí:

  • Streptococcus del grupo B y E. coli: Las madres infectadas pueden pasarles estas bacterias a sus bebés durante el parto.
  • Hib y S. pneumoniae: Las personas transmiten estas bacterias al toser o estornudar muy cerca de otras, quienes a su vez inhalan las bacterias.
  • N. meningitidisLas personas transmiten estas bacterias a través de las secreciones respiratorias o de la garganta (como al botar saliva o escupir). Generalmente, esto ocurre al tener contacto cercano (al toser o besar) o de larga duración (cuando las personas viven juntas).
  • E. coli: Las personas pueden contraer estas bacterias al comer alimentos preparados por alguien que no se lavó bien las manos después de ir al baño.

Por lo general, las personas se enferman a causa de la E. coli y la L. monocytogenes al comer alimentos contaminados. 

Signos y síntomas

Los síntomas de la meningitis incluyen la aparición repentina de lo siguiente:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Rigidez de cuello

A menudo hay otros síntomas, como los siguientes:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Fotofobia (mayor sensibilidad de los ojos a la luz)
  • Estado mental alterado (confusión)

Es posible que los recién nacidos y los bebés en general no tengan los síntomas clásicos que se mencionaron arriba, o sea muy difícil notarlos. En su lugar, los bebés podrían:

  • Estar lentos o inactivos
  • Estar irritables
  • Vomitar
  • No comer bien 

Los síntomas de la meningitis bacteriana pueden aparecer rápidamente o a lo largo de varios días. En general se presentan dentro de los 3 a 7 días después de la exposición.

Los síntomas avanzados de la meningitis bacteriana pueden ser muy graves (por ejemplo, convulsiones, coma). Por esta razón, todas las personas que crean que pueden tener meningitis deben ver al médico lo antes posible. 

El embarazo

Las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de presentar listeriosis, una infección causada por la bacteria L. monocytogenes. La listeriosis es generalmente una enfermedad leve para las mujeres embarazadas, pero causa una enfermedad grave en el feto o el bebé recién nacido. Las mujeres embarazadas pueden reducir el riesgo de contraer meningitis causada por L. monocytogenes.

Las mujeres embarazadas pueden pasarle el Streptococcus del grupo B (estreptococo del grupo B) a su bebé durante el parto. Los recién nacidos infectados por esta bacteria pueden presentar meningitis u otras infecciones graves poco después del nacimiento. 

Diagnóstico

Si el médico sospecha que se trata de meningitis, tomará muestras de sangre o de líquido cefalorraquídeo (líquido cerca de la médula espinal). Se harán pruebas con las muestras en un laboratorio para ver qué está causando la infección. Es importante saber la causa específica de la meningitis para que los médicos sepan cómo tratarla.

Tratamiento

Los médicos tratan la meningitis bacteriana con varios antibióticos. Es importante comenzar el tratamiento lo más pronto posible.

Prevención

La vacunación es la manera más eficaz de proteger contra ciertos tipos de meningitis bacteriana. Existen vacunas contra 3 tipos de bacterias que pueden causar meningitis:

  • Las vacunas antimeningocócicas ayudan a proteger contra la N. meningitidis
  • Las vacunas antineumocócicas ayudan a proteger contra el S. pneumoniae
  • Las vacunas contra Hib ayudan a proteger contra esa bacteria 




















































































































lunes, 30 de agosto de 2021

Emergencias ambientales

 

 

Emergencias o condiciones medicas que son causadas o empeoradas por el clima, terreno o eventos atmosféricos extremos. 

Termogenesis: Produccion de calor 

Termolisis: Eliminacion de calor 

HIPOTERMIA 

Moderada: Temperatura central 32.2ºc y 35ºc 
- Temblores musculares 
- Elevacion frecuencia cardiaca, t/a elevada y gasto cardiaco. 

Profunda: Temperatura por debajo de los 32.2ºc 
- Fuga de liquidos del espacio intravascular al extravascular 
- Incremento de la viscosidad de la sangre 
- Se incrementan las secreciones traqueo-bronquiales con potencia a bronco espasmo. 
Los pacientes con esta condición se deben manipular con extremo cuidado, ya que se puede inducir a FV con movimientos bruscos. 


La asistencia a víctimas con hipotermia accidental severa no es exclusiva de la medicina de rescate o urgente prehospitalaria, también puede extenderse hasta la medicina crítica e incluso a la cirugía cardiaca y los programas de circulación extracorpórea. 

En presencia de una hipotermia accidental es fundamental seleccionar bien a las víctimas que potencialmente se puedan beneficiar del traslado hacia un hospital de nivel superior. Decisiones mal tomadas en la primera asistencia pueden someter a la víctima a un traslado largo e innecesario al ser transportada hacia un hospital que no disponga de la tecnología adecuada para manejar una hipotermia severa.

Alteraciones fisiopatológicas 

El frío es el agente etiológico indiscutible y fundamental de la hipotermia accidental, si bien su acción patógena depende de la intensidad, del tiempo de exposición y de las condiciones ambientales. Habitualmente está asociado a una lesión inmovilizadora en un entorno frío, a una exposición sin protección adecuada o a inmersión en agua fría. 

La termorregulación es el equilibrio entre la producción de calor (termogénesis) y la eliminación de calor (termólisis). Este equilibrio activo, que mantiene la temperatura corporal lo más próxima posible a los 37 ◦C, hace que funcionen con un estrecho margen de metabolismo óptimo los sistemas enzimáticos. 

1. Por debajo de los 28 ◦C de TCC se puede producir fibrilación ventricular (FV) y aistolia. Aunque hay autores que consideran que la asistolia no suele presentarse por encima de los 23 ◦C, a menos que exista otra causa, y si se presenta antes de los 23 ◦C el pronóstico es más funesto. 

2. Un manejo poco adecuado de la víctima, como son los cambios bruscos de posición, puede desencadenar la fibrilación ventricular. 

3. A los 18 ◦C el cerebro puede tolerar periodos de parada cardiaca un tiempo diez veces superior que a 37 ◦C 

4. El consumo de oxígeno disminuye un 6% por cada 1 ◦C de caída de la TCC y esta reducción también afecta al sistema nervioso central (SNC), cerebro y médula espinal. Esta disminución del consumo de oxígeno hace que la hipotermia tenga un efecto preventivo sobre la hipoxia cerebral y medular, permitiendo recuperaciones neurológicas completas después de inmersiones prolongadas en aguas heladas, de traumatismos craneoencefálicos y medulares graves o paros cardiorrespiratorios. 

Clasificación etiológica de la hipotermia 


Hipotermia aguda 
La exposición al frío es tan grande y repentina que la resistencia del cuerpo al frío es sobrepasada a pesar de que la producción del calor sea o esté casi al máximo. Es característica en las víctimas sepultadas por una avalancha de nieve o por inmersión en agua fría. En víctimas que sobreviven inicialmente y con mecanismos termorreguladores eficaces, la hipotermia tarda en establecerse unos 30 minutos. El tiempo de supervivencia dependerá del balance entre la eficacia de la respuesta termorreguladora, las posibilidades de asilamiento, la ropa de abrigo y la temperatura ambiental o del agua. 

Hipotermia subaguda 
Aquí, el factor crítico es el agotamiento y la depleción de las reservas energéticas del organismo que llevan a un descenso de la TCC. Es la típica de los senderistas, montañeros y alpinistas. Al acompañarse habitualmente de hipovolemia, debida a los trasvases de líquidos entre los diferentes compartimentos corporales, durante el recalentamiento hay necesidad de reanimar con líquidos endovenosos. 

Hipotermia subcrónica 
Se produce cuando hay una exposición prolongada a un grado ligero de agresión por frío y una respuesta termorreguladora insuficiente para contrarrestar esta agresión. Tiene un inicio insidioso y lento. El ejemplo clásico es el anciano inmóvil en el suelo, tras sufrir una caída en su casa, con fractura del cuello del fémur. La reanimación es compleja y con una mortalidad elevada debido a la inestabilidad hemodinámica, las comorbilidades típicas de los ancianos y las frecuentes complicaciones que surgen, como las infecciones del tracto  respiratorio y la isquemia miocárdica o de las extremidades. El recalentamiento tiene que ser lento y cuidadoso en estas víctimas tan débiles. 

Clasificación de la hipotermia en la primera asistencia y según la situación clínica 

La ICAR MEDDCOM y la UIAA MEDDCOM propusieron un método práctico basado en los signos clínicos y su relación con la TCC. Esta clasificación, que podría también realizarla personal no médico mínimamente entrenado, divide a la hipotermia en cinco grados:
 
• Grado I. Víctima consciente y temblando (35-32 ◦C). 
• Grado II. Víctima somnolienta que no tiembla (32-28 ◦C). 
• Grado III. Víctima inconsciente pero con signos vitales presentes (28-24 ◦C). 
• Grado IV. Ausencia de signos vitales; muerte aparente (24-13,7 ◦C). 
• Grado V. Muerte por hipotermia irreversible (temperatura central inferior a 13 ◦C). 

Recalentamiento prehospitalario 

El recalentamiento activo no debería comenzarse hasta que la víctima ya está rescatada, aislada y protegida del frío y se encuentra en un lugar seguro y bajo control. En la asistencia prehospitalaria se puede realizar, disponiendo de los medios, el recalentamiento endógeno y el externo pasivo y/o activo, pero siempre vigilando la TCC. El recalentamiento interno prehospitalario con fluidoterapia caliente y gases humidificados también puede utilizarse pero no es muy eficiente. Para el recalentamiento prehospitalario hay dos métodos específicos que conviene conocer: 

1. Los «shunts arteriovenosos», técnica así denominada. Permite el recalentamiento externo activo y puede tener utilidad en un campamento base, refugio de montana o en un navío en alta mar. Consiste en sumergir los brazos y/o las piernas de la víctima en agua a 42-45 ◦C, consiguiendo recalentamientos entre 6,1 y 9,9 ◦C por hora respectivamente47,48. Este recalentamiento es posible porque las anastomosis arteriovenosas de las manos y de los pies actúan como intercambiadores de calor. 

2. Como alternativa a la administración de aire u oxígeno caliente y humidificado, muchos equipos de rescate alpino disponen de un sistema de recalentamiento interno activo denominado «pequeño dragón » o «paracaídas térmico». Se trata de un cilindro que pesa de 2,2 Kg con la capacidad de calentar el aire o el oxígeno que, tomado desde el exterior, circula por su interior y posteriormente se administra a la víctima por una salida conectada a una mascarilla facial. Este calentamiento se consigue gracias a una reacción química que tiene en su interior, entre dióxido de carbón y cal de soda médica. Está disponible también en una versión no cáustica. Es capaz de calentar durante 5 horas, a una temperatura entre 40 ◦C-50 ◦C el aire/oxígeno que atraviesa el cilindro y de humedecer el oxígeno hasta 10 lpm21. 

Cuidados posrresucitación 

- Evitar la hipertermia durante y después de recalentar. 
- Una vez recalentada la víctima se continuarán los cuidados posrresucitación, incluyendo mantener una hipotermia leve si fuera necesaria. 

Bibliografía 
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